El rastro dejado en ese instante de crecimiento se podría seguir a través de ondas gravitacionales que, según la teoría, todavía viajan por el espacio con un patrón específico. La intención de Quijote es detectar esa señal. De confirmarse este evento, ocurrido en una etapa tan temprana del universo, "sería un descubrimiento de una importancia enorme", dice Génova-Santos.
miércoles, 16 de septiembre de 2015
Quijote busca la señal de la inflación del universo
Astrónomos de varios centros de investigación participan en el proyecto Quijote, que tiene entre sus objetivos buscar la señal de un fenómeno que podría haberse producido una trillonésima de una trillonésima de segundo después del Big Bang, y que se conoce como teoría de la inflación.
Hubo una época de expansión muy rápida del universo, una trillonésima de trillonésima de segundo después del Big Bang, hace unos 14.000 millones de años; en ese momento, su tamaño pasó de ser bastante menor al de un protón a casi alcanzar el de una aceituna. Luego su velocidad de crecimiento se redujo a una más cercana a la actual.Esta es la llamada teoría de la inflación.Surgió para solucionar las deficiencias del modelo cosmológico estándar, a principios de los años 80 del siglo pasado.No se sabe con seguridad si es cierto.
La respuesta podría estar en la huella que dejó en el espacio la energía de ese fenómeno de gran escala: diez mil billones de gigaelectrón-voltios, un billón de veces la cantidad de energía más alta que se puede conseguir en todo el planeta Tierra.
El rastro dejado en ese instante de crecimiento se podría seguir a través de ondas gravitacionales que, según la teoría, todavía viajan por el espacio con un patrón específico. La intención de Quijote es detectar esa señal. De confirmarse este evento, ocurrido en una etapa tan temprana del universo, "sería un descubrimiento de una importancia enorme", dice Génova-Santos.
El proyecto Quijote está diseñado para estudiar las ondas gravitacionales de la polarización del fondo cósmico de microondas, y también para caracterizar los mecanismos de emisión de la Vía Láctea, que contaminan esa radiación.
El rastro dejado en ese instante de crecimiento se podría seguir a través de ondas gravitacionales que, según la teoría, todavía viajan por el espacio con un patrón específico. La intención de Quijote es detectar esa señal. De confirmarse este evento, ocurrido en una etapa tan temprana del universo, "sería un descubrimiento de una importancia enorme", dice Génova-Santos.
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