Según explican en el trabajo, publicado en ´Classical and Quantum Gravity´, un fenómeno físico convertiría a los agujeros negros en una especie de puerta trasera. Al atravesar el umbral, situado en el centro, la materia se estiraría hacia los extremos para recuperar su tamaño inicial una vez saliera a una región diferente del cosmos.
El modelo que han construido reconoce las singularidades –zonas donde las curvas de espacio y tiempo tienden a infinito- como imperfecciones en la estructura geométrica de la dimensión espacio-temporal.
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